Es más el miedo, el dolor, o lo que va a pasar. - Siempre la gente sale de su casa se dirige al trabajo, al transito, al destino, al dentista, cuando camina por allí se encuentra gente con globos, con flores cargando sus santos, gente desconocida mas no sin importancia ¡Gente que es tan importante como el olor de los arboles! De los cuales no se ni el nombre pero es un limón, un olor limón.
Sales de tu casa y tienes miedo a veces de ir al dentista, tienes miedo de entrar al dentista y escuchar el ruido de las maquinas, los ruidos que tu piensas que son de monstros ancestrales tienes miedo al olor a antiséptico, al olor a medicina, a los olores que no estas acostumbrado tienes miedo a los cosas que son nuevas.
Mientras esperas el autobús la gente ya no pasa solo pasan coches, viejos, nuevos, grises, negros y unos cuantos sin color ¿Qué esperas el autobús, un taxis, a que el aire te lleve? o esperas que no llegue el momento en el cual entraras al consultorio del dentista y el dirá siéntate vamos a revisarte, te distraes y de un momento para otro el autobús que tanto esperabas viene bajando,
-Viene bajando y sin esperar a nadie.
Le haces la parada, distraído te subes, te sientas en donde menos te de miedo o donde mas seguro te sientas, miras a la gente como si a todos los conocieras, como si en todos ellos hubiera algo similar y a la vez todos fueran tan diferentes, no le hablas a nadie, te sigues así hasta llegar a tu destino y cuando bajas das paso tras, tras, tras paso tu corazón late y todo es tan diferente que nada se parece, cuando los arboles eran grises en la mañana ahora son tan verdes que esta dan miedo.
Llegas ha las escaleras como con quinientos o doscientos escalones y subes una por una sin darle paso al tiempo, aun que quieras que el tiempo pasara lento, tienes que llegar a tu cita, por fin vez el consultorio del dentista frente a tus ojos, te da miedo y a la vez curiosidad, entras al consultorio del dentista y él dice –En un momento te atiendo. Esperas ojeas revistas viejas sin el característico color a olvido que se percibe en lo viejo y miras a la gente de tu lado izquierdo o derecho que igual que tú podría tener miedo, lees el libro de pedro paramo que traes un tu mochila que no le entiendes en nada por que tienes bastaste miedo e inesperadamente la dentista dice – Pasa por favor. Caminas como si tus piernas fueran arañas o serpientes o algo que se escurriera por todas partes y cuando llegas ha el sillón dental, el taburete o silla del odontólogo te recuestas y una luz ilumina tus ojos, la dentista dice abre grande la boca que te voy a revisar ¡Ya lo suponías si habías ido antes al dentista!, abres grande la boca, ella mete espejos y tijeras y cuchillos y taladros e interminables cosas, que si eres o no honesto te da miedo y no como el miedo que le tienes a las arañas a la noche o la tarea de matemáticas, no cualquier miedo es de esos miedos que se escurren por tus piernas tu pansa tu pecho y cuando llegan a tu mente, hacen que tu corazón late se agite ¡Explote! Y que eres algo desesperado esperando a que toda esa consulta acabe y la dentista con un tomo amable dice abre la boca que te voy poner anestesia tópica tu no sabes ni que es eso pero abres la boca con la confianza por el echo de que ella por tener una bata blanca sabe, abres la boca y no solo se duerme donde ha aplicado eso, se duerme la lengua los parpados y toda la cara y aun no termina lo peor por que ella dice que eso te lo aplico para después ponerte la anestesia de una jeringa tan extraña que si eres de esa gente miedosa te pones blanco, después ella dice te recomiendo que sierres los ojos y claro da mucho miedo y a la vez seguridad no ver nada, solo sientes como introduce una jeringa por tu boca y como algo se clava en tu encía y sientes como una interminable jauría de hormiga camina por tu boca hasta que no sientes nada de hay ella arregla tu boca mete, saca, corta cosas yo no se eso solo sé que ella sabe lo que hace y aun que tengo demasiado miedo cierro los ojos como ella me dice y pienso en lo que me dice Citlalli – Tu eres muy valiente por que tienes miedo. Y cuando menos me lo espero, todo ¡Todo! A terminado, ella dice –Anda párate hemos terminado y yo con un miedo colosal digo –Pensé que me iba a doler pensaba solamente ¡A ver a que hora me duele! A ver a que hora los demonios de mi instinto me traicionan y hacen que todo esto sea espantoso, pero no soy valiente.
Después de eso le doy las gracias a la dentista, le entrego dinero, salgo del consultorio y veo para todas partes, si de nuevo los arboles son grises bajo, las escaleras que ahora son mas de cien pero no menos de mil, camino y camino hasta que me doy cuenta de toda la hazaña.
Autor: Centeno Salazar Christian Omar